Medicus Mundi Mediterrània, junto con SETEM, el Observatorio de la Deuda en la Globalización, el Observatorio DESCA y la plataforma ZeroPort, lanzamos una carta abierta con motivo de la Semana Europea de la Movilidad Sostenible, con la que denunciamos las incoherencias de las políticas públicas de movilidad del Gobierno de Cataluña, y reclamamos un modelo compatible con la vida.
El objetivo es recoger el mayor número posible de adhesiones y presentar las demandas al Departamento de Territorio de la Generalitat de Cataluña.
Qué denunciamos:
Sustitución 1×1 de los vehículos de combustión:
La promoción masiva del vehículo eléctrico privado ha incrementado fuertemente la demanda de minerales como el níquel, el litio y las tierras raras, provocando graves impactos ambientales y sociales, especialmente en el Sur Global. En Indonesia, el proyecto IWIP utiliza carbón en lugar de energías renovables y ha destruido miles de hectáreas de bosque tropical, afectando comunidades indígenas y rurales. Este no es un caso aislado: en todo el mundo, la extracción de minerales para la “transición verde” ha generado cientos de denuncias por violaciones de derechos humanos y asesinatos de defensoras ambientales. Así, la transición energética debería tener en cuenta los límites materiales y los impactos globales, y no reproducir injusticias.
Desperdicio de recursos:
A pesar del aumento de la demanda de minerales, muchos recursos ya disponibles se pierden. Los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) son una fuente valiosa de metales críticos, pero solo se recicla una parte reducida: en Cataluña, en 2021, se alcanzó menos de la mitad del objetivo de recogida y menos del 1% de los RAEE recogidos se prepararon para la reutilización. A pesar de que cada tonelada de circuitos puede contener más metales preciosos que muchas minas, gran parte termina desaprovechada. Ignorar este potencial y continuar dependiendo únicamente de la extracción compromete tanto la transición energética como la digital.
Políticas contrarias a la reducción de emisiones:
El proyecto de ampliación del aeropuerto de Barcelona choca con los compromisos climáticos, ya que la aviación es uno de los sectores con emisiones más crecientes y no tiene opciones viables de descarbonización. A pesar de esto, se plantea una inversión de 3.200 millones de euros, recursos que podrían destinarse a mejorar Rodalies y el transporte público de bajas emisiones. Continuar apostando por la aviación significa aumentar aún más las emisiones, en contradicción con las declaraciones de emergencia climática de las instituciones.
Un modelo que refuerza desigualdades:
El sistema actual perpetúa desequilibrios: el Sur Global exporta materias primas a bajo precio y queda empobrecido, mientras que el Norte concentra los beneficios. Además, el vehículo eléctrico privado es inaccesible para gran parte de la población catalana, ya que el coste supera los límites recomendados para el gasto en movilidad. En el caso de la aviación, el 1% más rico del mundo genera la mitad de las emisiones, mientras que la mayoría de la población no vuela. La ampliación del aeropuerto acentuaría problemas locales como el encarecimiento de la vivienda, la gentrificación y la presión sobre los servicios públicos, además de incrementar la contaminación y los riesgos para la salud.
Qué pedimos:
1. Un modelo de movilidad justo y compatible con la vida
El nuevo modelo debe reducir el número de vehículos eléctricos privados, así como el tamaño de estos y de sus baterías. Se debe impulsar un transporte público accesible y asequible en todo el territorio, tanto urbano como rural, además de fomentar la movilidad compartida y activa. También se debe promover un urbanismo que reduzca la necesidad de desplazamientos y apostar por infraestructuras como el tren, que ayuden a disminuir emisiones. Paralelamente, es imprescindible reducir la aviación y detener cualquier ampliación de aeropuertos en Cataluña.
2. Compra pública responsable
Las administraciones públicas deben aplicar criterios sociales y ambientales en la compra de vehículos eléctricos. Esto implica tener en cuenta toda la cadena de suministro, desde la extracción de minerales hasta el uso final, para evitar vulneraciones de derechos humanos e impactos negativos sobre el medio ambiente.
3. Centro Catalán de Empresa y Derechos Humanos
Es fundamental hacer efectiva la creación del Centro Catalán de Empresa y Derechos Humanos, encargado de supervisar, prevenir y reparar los impactos de las empresas que operan en Cataluña. Su labor debe garantizar que se respeten los derechos humanos y el medio ambiente tanto a escala local como en otras partes del mundo.
4. Gestión de residuos y recursos críticos
Para reducir el desperdicio de materias primas críticas, se deben impulsar políticas que mejoren la gestión de los residuos eléctricos y electrónicos. Algunas medidas clave son promover la cultura de la reparación, aumentar la inversión para alcanzar tasas más altas de reutilización, cumplir los objetivos de recogida selectiva de RAEE y crear infraestructuras para recuperar metales y recursos esenciales. También se debe garantizar la gestión adecuada de tecnologías de bajas emisiones como baterías y paneles solares domésticos.
¡Puedes adherir tu entidad aquí hasta el 23 de septiembre!
Entidades que impulsan esta iniciativa: SETEM Catalunya, Observatori DESCA, Observatori en el Deute de la Globalització (ODG), Medicus Mundi Mediterrània, y ZeroPort