Medicus Mundi Mediterrània adopta un protocolo integral contra el acoso y la discriminación
Medicus Mundi Mediterrània ha aprobado un protocolo ambicioso para la prevención, seguimiento y reparación de situaciones de acoso sexual y por razón de sexo, orientación sexual, identidad o expresión de género. Este documento refleja el compromiso profundo con la justicia social y la igualdad de género dentro del entorno profesional.
El documento parte de una política de tolerancia cero frente al acoso y se aplica de forma transversal a todas las personas vinculadas a la organización. Esto incluye tanto al personal contratado como al voluntariado, colaboradores externos, proveedores, o cualquier persona que se relacione con la entidad. No importa la posición jerárquica o el área de trabajo: todas las personas están protegidas (y obligadas) por esta normativa.
El protocolo pone especial atención en los colectivos más expuestos a situaciones de acoso: mujeres embarazadas o con necesidades de conciliación, personas del colectivo LGTBIQ+, personas migrantes, jóvenes en su primer empleo o personas con discapacidad. El objetivo no es sólo sancionar las conductas abusivas, sino prevenirlas activamente mediante acciones concretas de sensibilización y vigilancia.
El protocolo se sustenta en una sólida base jurídica, recogiendo las obligaciones que emanan de la legislación española y europea, incluyendo varias leyes orgánicas como la Ley contra la Violencia de Género del 2004, la Ley de Igualdad del 2007 o la Ley de Libertad Sexual del 2022, y contempla diferentes situaciones de acoso: sexual (verbal o físico), por orientación sexual o por identidad o expresión de género. Se incluyen también formas digitales de violencia como el ciberacoso, la difusión no consentida de contenido íntimo, la extorsión sexual o el acoso a través de redes sociales y mensajería.
Para asegurar una respuesta eficaz, se ha creado una Comisión de Prevención, Detección, Abordaje, Reparación y Seguimiento, compuesta por personas formadas y sensibilizadas, con funciones claramente definidas: desde la atención inicial y el acompañamiento hasta la propuesta de medidas protectoras, correctoras o sancionadoras. Además, se establecen personas de referencia a quienes cualquier persona afectada puede acudir en confianza, así como mecanismos internos de denuncia que garantizan la confidencialidad.
El protocolo no se limita a actuar, también pone especial énfasis en la prevención: desde la formación interna periódica hasta la acogida de nuevo personal, pasando por campañas de sensibilización y encuestas específicas sobre clima laboral y riesgo psicosocial.
Todo ello con el objetivo de transformar progresivamente la cultura organizativa y garantizar un entorno verdaderamente seguro, inclusivo y respetuoso. El protocolo no es sólo una herramienta legal, sino una firme declaración de principios.
Luis Delgado
Medicus Mundi Mediterrània