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Sàhara Argelia Defensa del Derecho a la Salud

30 años de un reto increíble (1ª parte)

¿Se pueden producir medicinas en pleno desierto del Sáhara?

En uno de los entornos más hostiles del planeta, en pleno desierto argelino, nos encontramos ante una construcción tan singular como imprescindible: el Laboratorio de Producción de Medicamentos “Mohamed Embarek Fakal·la”, en los campamentos de refugiados saharauis de Tindouf. En 2026 se cumplen treinta años del inicio de este proyecto, impulsado por Medicus Mundi Mediterrània y nacido con un objetivo tan ambicioso como necesario: garantizar el acceso a medicamentos esenciales en un contexto de refugio prolongado y extrema precariedad.

La población saharaui vive en estos campamentos desde 1976, tras verse obligada a huir del Sáhara Occidental. Más de 170.000 personas sobreviven desde entonces en un territorio árido, con temperaturas extremas, recursos muy limitados (agua, alimentos, etc.) y una fuerte dependencia de la ayuda humanitaria. En este escenario, el acceso regular a medicamentos ha sido históricamente uno de los grandes desafíos del sistema sanitario saharaui.

A mediados de los años noventa, se puso en marcha el laboratorio, integrado en el complejo sanitario de Rabuni, como resultado del trabajo conjunto del Ministerio de Salud Pública saharaui y Medicus Mundi, y con el apoyo de distintas instituciones de cooperación. Lo que comenzó como un proyecto casi utópico se ha consolidado con el paso del tiempo como una infraestructura estratégica para la salud pública saharaui. Desde sus inicios, el laboratorio se planteó no sólo como un espacio de producción, sino también como un centro de formación y capacitación técnica.

A lo largo de estos treinta años, el laboratorio ha permitido producir localmente una parte de los medicamentos más necesarios para la población: analgésicos, antibióticos, antiinflamatorios, antisépticos, sueros, colirios, gotas óticas y cremas y pomadas para las enfermedades de la piel que provoca la dureza del entorno. Esta producción local se suma al resto de medicamentos que reciben los campamentos; el objetivo es la reducción de la dependencia de los suministros externos.

Uno de los pilares del proyecto ha sido siempre el factor humano. El laboratorio ha funcionado desde el inicio con personal saharaui, mujeres y hombres licenciados en farmacia, química, biología o microbiología y formados en distintos países, con el acompañamiento técnico continuado de Medicus Mundi Mediterrània. Pese a las duras condiciones de vida en los campamentos, el equipo ha mantenido una notable estabilidad y un fuerte compromiso con su trabajo, gestionando de forma autónoma el día a día del laboratorio.

Treinta años después, el laboratorio no solo produce medicamentos: produce conocimiento, autonomía y dignidad en un contexto marcado por el exilio y la espera.

 

Luis Delgado
Medicus Mundi Mediterrània